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Salud

Cáncer de próstata: Reconocer los síntomas y consultar a tiempo, claves para cuidar la salud masculina

Alejandro Cárdenas, nuevo urólogo de hospital Quirónsalud Huelva recuerda la importancia de no normalizar los cambios en la micción y destaca el valor de la detección precoz del cáncer de próstata.

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La incorporación del urólogo Alejandro Cárdenas al hospital Quirónsalud Huelva refuerza la atención especializada de las patologías urológicas y prostáticas, especialmente frecuentes a medida que aumenta la edad. Entre ellas destacan la hiperplasia benigna de próstata (HBP) y el cáncer de próstata, dos enfermedades distintas que conviene conocer y, sobre todo, no confundir.

La HBP consiste en un crecimiento benigno de la próstata, cuya frecuencia aumenta progresivamente con la edad. Según datos del Ministerio de Sanidad, en España presenta una prevalencia registrada del 9,2 % entre los hombres de 40 años o más, alcanzando aproximadamente el 30 % entre los 75 y los 94 años.

Por otro lado, el cáncer de próstata es el tumor más frecuente entre los hombres en España. La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) señala que aproximadamente uno de cada ocho hombres será diagnosticado de esta enfermedad y que el 90 % de los pacientes tiene más de 65 años en el momento del diagnóstico.

“El aumento de la edad conlleva una mayor probabilidad de desarrollar problemas prostáticos, pero esto no significa que debamos asumir las molestias urinarias como algo inevitable. Cuando aparecen cambios que persisten en el tiempo o interfieren en la vida diaria, es importante consultar y determinar cuál es su origen”, explica Alejandro Cárdenas, urólogo de Quirónsalud Huelva.

Síntomas que no deberían normalizarse

Dificultad para comenzar a orinar, pérdida de fuerza en la micción, necesidad de acudir al baño con mayor frecuencia, levantarse varias veces durante la noche para orinar, urgencia urinaria o sensación de no haber vaciado completamente la vejiga son algunos de los síntomas que pueden aparecer asociados a la HBP.

La presencia de estos síntomas, sin embargo, no significa que el paciente tenga cáncer de próstata. El cáncer de próstata en sus primeras fases puede no ocasionar síntomas, de ahí la importancia de valorar de forma individualizada el riesgo de cada paciente.

“Uno de los mensajes que debemos trasladar a los hombres es que no esperen a encontrarse muy limitados por los síntomas para consultar. Una valoración urológica permite conocer qué está ocurriendo y plantear el seguimiento o el tratamiento más adecuado en cada caso”, destaca Cárdenas.

El especialista insiste igualmente en evitar el autodiagnóstico: “Compartir determinados síntomas no significa que la HBP pueda convertirse en cáncer ni que un hombre con problemas para orinar tenga necesariamente un tumor. Son patologías distintas y precisamente la valoración médica nos permite establecer el diagnóstico correcto”.

Diagnóstico precoz del cáncer de próstata

La detección temprana adquiere especial relevancia en el cáncer de próstata. La utilización del PSA o antígeno prostático específico, junto con la valoración clínica y otras pruebas cuando están indicadas, ha contribuido a que la gran mayoría de los casos se detecten en fases localizadas, en las que existen opciones de tratamiento con intención curativa.

En el estudio de los problemas prostáticos, el urólogo puede recurrir, dependiendo de las características del paciente, a la historia clínica, valoración de los síntomas, exploración física, tacto rectal y pruebas como análisis de sangre y orina, PSA, ecografía o flujometría.

Para Alejandro Cárdenas, uno de los aspectos fundamentales es individualizar la valoración de cada hombre: “No todos los pacientes presentan el mismo riesgo ni necesitan las mismas pruebas. La edad, los antecedentes familiares, los síntomas y las características individuales son factores que debemos tener en cuenta para decidir cómo realizar el seguimiento de la salud prostática”.

Hábitos para cuidar la salud urinaria

En la hiperplasia benigna de próstata, además, no todos los pacientes necesitan tratamiento farmacológico o quirúrgico. Cuando los síntomas son leves, están bien tolerados y no existen complicaciones, puede optarse por realizar seguimiento y adoptar determinadas modificaciones en los hábitos cotidianos.

Entre las recomendaciones que pueden ayudar a controlar los síntomas urinarios se encuentran reducir el consumo de líquidos antes de acostarse, moderar la cafeína y el alcohol, evitar el estreñimiento y revisar con el profesional sanitario aquellos medicamentos que puedan estar influyendo en la micción.

“Cuidar la salud prostática pasa también por perder el pudor a hablar de estas cuestiones. Los cambios al orinar afectan significativamente a la calidad de vida y no tenemos por qué convivir con ellos sin consultar. Actualmente disponemos de diferentes alternativas diagnósticas y terapéuticas que nos permiten adaptar la atención a las necesidades de cada paciente”, concluye Alejandro Cárdenas.

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